Reid sobre el discurso del Papa Francisco ante el Congreso

Washington, D.C. – El líder demócrata del Senado Harry Reid hizo hoy las siguientes declaraciones en el pleno del Senado sobre el discurso del Papa Francisco ante una sesión conjunta del Congreso. A continuación, su discurso:

“Hoy, miembros de ambas cámaras del Congreso tuvieron el honor de asistir a una sesión conjunta del Congreso y escuchar el discurso de Su Santidad, el Papa Francisco, 266º Papa de la Iglesia Católica. La visita del Santo Padre al Congreso fue posible gracias a la visión y los esfuerzos del presidente de la Cámara, John Boehner, así como el arduo trabajo y la dedicación de los sargentos de armas de la Cámara y el Senado y toda la comunidad del Congreso.

“El Papa Francisco ha capturado el corazón y la conciencia del mundo con su mensaje de amor, compasión, respeto y buena fe hacia todos. Fue un placer escuchar las palabras del Papa Francisco. Me dicen que el discurso de hoy fue el más largo que ha dado en inglés. Y habló lentamente. Tenían que escucharlo muy detenidamente, así que conseguí una copia del discurso para leerlo por mi cuenta. Algunas de las cosas que dijo son sorprendentes.

“Su Santidad nos dijo: ‘Están llamados a defender y custodiar la dignidad de sus conciudadanos en la búsqueda constante y exigente del bien común, pues éste es el principal desvelo de la política’.

“Y dijo: ‘Me gustaría dialogar con tantos abuelos que atesoran la sabiduría forjada por los años…’

“Siguió el Papa Francisco: ‘Combatir la violencia perpetrada bajo el nombre de una religión, una ideología, o un sistema económico y, al mismo tiempo, proteger la libertad de las religiones, de las ideas, de las personas requiere un delicado equilibrio en el que tenemos que trabajar…Sabemos que en el afán de querer liberarnos del enemigo exterior podemos caer en la tentación de ir alimentando el enemigo interior’. Estas fueron palabras visionarias.

“El Papa también dijo: ‘Es importante, hoy como en el pasado, que la voz de la fe, que es una voz de fraternidad y de amor, que busca sacar lo mejor de cada persona y de cada sociedad, pueda seguir siendo escuchada’.

“Necesitamos que más personas hablen sobre la importancia de la fe, como lo hace él. Pero no había terminado. También nos compartió lo siguiente: ‘Si es verdad que la política debe servir a la persona humana, se sigue que no puede ser esclava de la economía y de las finanzas’.

“Ahora solo estoy brincando de una parte a otra: ‘Nosotros, pertenecientes a este continente, no nos asustamos de los extranjeros, porque muchos de nosotros hace tiempo fuimos extranjeros’.

“Está parte me llamó la atención: ‘En definitiva: queremos seguridad, demos seguridad; queremos vida, demos vida; queremos oportunidades, brindemos oportunidades’.

“Admiro la convicción y la dedicación que Su Santidad le pone a todos sus esfuerzos. El Papa Francisco nos ha inspirado a todos con su compromiso a la compasión y consideración a los menos afortunados. Esto no debe sorprender dados los origines humildes de Papa Francisco. Nacido en Buenos Aires, Argentina, e hijo de dos padres inmigrantes, el Papa Francisco trabajó como conserje, guardia de seguridad en un bar y asistente de un químico antes de iniciar su educación en el seminario.

“Desde el principio de su papado, el Papa Francisco se ha comprometido a abordar las necesidades de los pobres, extender la misericordia a los necesitados y restaurar el júbilo alrededor del mundo. Cuando se le preguntó al Papa Francisco sobre su visión de la iglesia, respondió que veía a la iglesia como ‘un hospital de campaña después de una batalla’. Este enfoque único para liderar los 1.2 mil millones de católicos del mundo ha capturado la atención de miles de millones, católicos y no, inspirándonos a vivir a la altura de nuestros máximos valores.

“No soy católico, pero el hombre que sirvió como mi mentor desde la preparatoria hasta que llegué al Congreso – el gobernador Mike O’Callaghan – fue católico. Los valores que me inculcó nacieron de su fe. Fue el hombre más honesto que he conocido. Fue un católico devoto, como mencioné, y fue a misa casi todos los días. A cada lugar que llegaba, llegaba temprano. Se levantó para ir a misa – a una misa de las siete de la mañana que ni había comenzado. El sacerdote ni había salido. Mike descansó la cabeza sobre el hombro y murió. Todos los que lo conocieron saben que fue un buen hombre. Y lo conocieron tantos.

“Hoy, al reunirme con el Santo Padre, no pude dejar de pensar en Mike O’Callaghan. Al gobernador O’Callaghan le hubiera encantado vivir en una época cuando Su Santidad no solo es conocido por su influencia, conocimiento y virtud, sino también por sus buenos actos y su bondad hacia los necesitados”.